Personas injustamente encarceladas

La guerra contra el narcotráfico ha aumentado considerablemente el encarcelamiento por delitos relacionados con drogas cuando los delitos contra la salud y la delincuencia organizada se incorporaron de manera central a la política de seguridad nacional.  Pero muchas de las personas que entran en contacto con el sistema penal lo hacen por delitos de drogas de bajo nivel: narcomenudeo o posesión simple. Este encarcelamiento afecta de manera particular a personas en condiciones de vulnerabilidad, especialmente mujeres y personas indígenas, ya que enfrentan mayores dificultades para acceder a una defensa adecuada. Sus detenciones no tienen un impacto significativo en la seguridad pública y el mal uso de la prisión preventiva oficiosa mantiene encarceladas a personas que aún no han recibido una sentencia. En 2020, surgió la Ley de Amnistía para corregir estas injusticias generadas por el sistema de justicia penal y combate al crimen organizado. La ley ha permitido liberar a personas, pero su alcance ha sido limitado.

La guerra contra las drogas en América Latina y el Caribe 

estigmatiza y marginaliza

a las personas que consumen drogas y aumenta dramáticamente el encarcelamiento, principalmente por posesión o actividades de tráfico de drogas de bajo nivel, lo cual ha tenido un impacto desproporcionado en particular sobre las mujeres y las comunidades ya marginalizadas.

La Ley de Amnistía,

publicada en 2020, perdona ciertos delitos federales a personas sin antecedentes de reincidencia que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad. Entre otros, incluye delitos contra la salud, como el microtráfico, para personas en pobreza, extrema vulnerabilidad, coerción, personas indígenas o con posesión menor al doble de la dosis máxima permitida, así como personas indígenas que no hayan tenido acceso a una debida defensa o traductores en su proceso.

La primera amnistía se realizó el 21 de abril de 2021. Se trató de una mujer pobre condenada por haber transportado marihuana.

Al 2024, la Ley de Amnistía había permitido liberar a 374 personas. De ellos, 317 estaban en prisión por transporte de drogas.

En abril de 2024, la Cámara de Diputados aprobó una reforma a la Ley de Amnistía que faculta al cargo presidencial a conmutar penas y procesos penales en casos “relevantes para el Estado mexicano”, de manera directa.

Los delitos contra la salud relacionados con narcóticos en su modalidad de narcomenudeo y los delitos federales contra la salud relacionados con el narcotráfico, ocuparon el sexto y noveno lugar entre los delitos con mayor incidencia entre la población privada de la libertad en México durante 2024.

Si bien los delitos relacionados con drogas no son los de mayor prevalencia entre la población penitenciaria, es importante señalar que estos delitos sí se encuentran entre los que provocan mayor contacto con el sistema penitenciario.

No todos los delitos por drogas son iguales

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